Foto Desde mi adolescencia siempre ha estado presente la idea de hacerme un tatuaje. Pero siempre hubo tres motivos por los que no di el paso: En casa de mis padres estaba prohibidísimo Nunca encontré un diseño que me gustara ni un lugar en mi cuerpo que fuese original y no lo típico. No me atrevía porque estaba segura que al cabo de unos años me hubiera cansado de llevarlo… y un tatuaje es para siempre y duele. Y yo soy muy cobarde y cambiante. Así que con los años la idea de hacerme ...