Feliz Año Nuevo y mi propósito

Septiembre como todos mis Septiembres son como el 1 de Enero. De hecho no entiendo que no se celebre en Septiembe el fin de un año puesto que los cambios son más notables ahora, que un 31 de Diciembre.

Comienzan las clases, muchas personas abandonan sus casas de verano para volver a la ciudad, los comercios vuelven a su horario habitual, los días empiezan a ser más cortos, te despides de familiares que no volverás a ver quizá hasta dentro de un año, cambias la ropa del armario por prendas más abrigadas y te sueles poner propósitos y metas como lo haces en Enero.

A mi Septiembre me gusta porque normalmente suele terminar ese calor asfixiante que te hace estar un poco atontada, porque de madrugada entra fresco por la ventana y te tapas con las sábanas, porque todo vuelve a su normalidad, y porque ya huele a otoño y oler a otoño es oler un poquito a invierno. Invierno … mi estación del año favorita.

Mi verano del 2014 ha tenido cabida para muchos momentos. No hemos podido hacer todo lo que nos hubiera gustado hacer, pero nos hemos defendido muy bien. Hemos vagueado, tampoco hemos parado ni un momento, ha habido mucha piscina y poca playa, pocos helados también a causa de un congelador roto, pero fue la excusa perfecta para salir a comerlos fuera en terrazas con vistas al mar. Cenas hasta las tantas, Enrique Iglesias y el dichoso “bailar contigo” (grgrgrgr), alguna cerveza pero muchas coca-colas. En fin… un verano a nuestra manera, dentro de nuestros gustos y nuestro estilo de vida. Intentando hacer feliz a un pequeño de cinco años que si no me equivoco y a juzgar por sus caras cada noche al acostarse, lo hemos conseguido.

 

Pero ya llego, para mi, el primer día del año, y como he dicho anteriormente es momento de plantearse unas metas, unos propósitos reales, tangibles, que se puedan cumplir. Que luego viene al bajón si ves que no se han hecho y casi es peor. Por eso este año me he propuesto unos pocos, los que se que puedo cumplir, pero sobre todo hay uno muy importante para mi y que si consigo cumplirlo, será el principio de miles de proyectos. Porque al final encontré la frase perfecta que define mi talón de Aquiles y voy desayunar cada mañana con ella para recordarme que ser o intentar que todo salga perfecto es lo que te hace estar paralizada.

A todas las extremadamente perfeccionistas como yo, que andáis paralizadas, aquí os dejo la clave. Mi mantra desde ahora.

Feliz Lunes y feliz año nuevo desde Delp

Fotos: Pat Gento con su smartphone y taza personalizada por una servidora 😀