Recuperando lo olvidado para ser más organizada

He hablado tantas veces del tiempo en el blog que si vuelvo con el temita que los días, semanas, meses y años pasan volando, es porque quiero matarte de aburrimiento. Pero en serio, mi problema con el tiempo y su velocidad, me preocupaba tanto que me he puesto manos a la obra y me encuentro recuperando lo olvidado para ser más organizada.

Tras observar y darme cuenta que no era cuestión de un complot del universo hacia mi persona, y que básicamente lo que me estaba pasando es que mi organización brillaba por su ausencia… puse fin a la búsqueda de posibles fenómenos paranormales que absorbieran mis horas y me puse a trabajar para recuperar a aquella Patricia organizada, meticulosa con su trabajo, con su agenda y con todo, la verdad.

No te hablo de que esto me haya sucedido los últimos meses. Se puede decir que llevo alrededor de un año creyendo que me había vuelto una desorganizada y que no había marcha atrás. Pero tras reflexionar y recordar que una vez fui una persona organizada, al menos en lo que a trabajo se refiere, busqué las herramientas que utilizaba y las recuperé. No es nada del otro mundo, lamento decirte que no te voy a dar la fórmula de la coca-cola. Simplemente se trata de creer en ti y en tus habilidades, hacerse con una agenda, un buen calendario y la poderosa constancia. Por supuesto, las distracciones, reducirlas al mínimo, priorizar, diferenciar lo urgente de lo importante y seguir pa’ lante como los de Alicante.

Sobre creer en ti, uff… eso no es nada fácil, tampoco lo es la constancia. Son dos temas peliagudos, sobre todo el primero. Pero debo decir a mi favor, que estoy trabajando en ello con profesionales que me ayudan a ver todo ese potencial que tengo y saber hasta donde puedo llegar. Creer que “soy capaz de” es muy necesario para avanzar.

Sobre la agenda, descubrí hace un año el método de bullet journal creado por Ryder Carroll. Lo encontré a través de este artículo y como todo lo que trate sobre escribir en analógico me vuelve loca, indagué y creé mi propio bujo. Al principio me ceñí a la estructura exacta que creó Carroll. Pero después de un año he ido adaptándolo a mis necesidades y al final di con la manera que mejor se ajusta a mi forma de trabajar.

En cuanto al calendario, antes confiaba en mi cabecita, ahora ya no confío tanto y todo, absolutamente todo va a mi Google Calendar. Con avisos un día antes por si hay algo que me tenga que preparar y con una revisión rápida antes de irme a dormir para saber a qué me enfrento al día siguiente.

Y sobre a la constancia… como ya has leído, no es cosa fácil, debo trabajar mucho más (mira, sino, la fecha de mi último post). Pero ¡oye! aquí estoy escribiendo y aquí me voy a quedar.

Por lo demás… haberme trasladado a una oficina fuera de casa me está ayudando bastante. Sí, eso de trabajar desde casa es maravilloso y todo eso si sabes colgarle el teléfono a tu madre, ignorar el pitido de la lavadora y hacer como sino hubiera nadie en casa cuando sabes que tu hijo está al otro lado de la puerta maquinando vete tú a saber qué porque no le oyes ni respirar. Al final descubrí que no estaba hecha para trabajar en mi dulce hogar. Y salir de casa, a parte de haberme vuelto más social, y de hablar con otras personas que no sean las mamás del cole, el cartero, o la cajera del Lidl, me está viniendo bien. Igual que meterme en diferentes proyectos, que aunque en ocasiones me genera un poco de estrés, me mantiene activa.

Por lo demás, sigo trabajando en poner los pies en la tierra, pues no hace mucho una amiga me comentó que lo de soñar está genial, pero que al fin y al cabo mi vida es la que tengo, mi casa, mi marido, mi hijo, ese trabajo mío por el que lucho que salga hacia delante. Y es que tanto mensaje de “si puedes soñarlo, puedes hacerlo” y cosas por el estilo al final han hecho un poco de daño, al menos a mí, que fui un poco tonta y caí en esa trampa de optimismo continúo, hasta que al final te das cuenta que la realidad es otra. Y sino que se lo pregunten a la maravillosa Lucia Be 😉

Así que, amiga, si en algún momento has creído, como yo, que a ti también te pasa el tiempo volando, y que algo extraño le pasa a tu reloj… piensa en cuando fuiste una persona efectiva y mira porqué lo eras. Recupera aquel poder y ponlo a trabajar.

Y si tienes dudas o algo que añadir, te espero, como siempre, en los comentarios.

Un abrazo,

Yes, I CAN

Ahora mismo me encantaría tener el poder de parar el tiempo y hacer que los días no pasen. ¿Por qué? simplemente porque no doy a basto. Ya no se si es por mala organización o qué! Pero de verdad que no doy para más. A mí la primavera todos los años me deja por los suelos y a las diez de la noche ya no soy persona. Voy a base de zumos de naranja, cafés y pastillas de Supradyn, y aún así sueño todas las noches con tener super poderes para acabar todas las tareas que cada día tengo que hacer y para ello necesito parar el tiempo.

Pero voy a ser optimista, voy a confiar en mi capacidad para salir adelante con todo y me voy a comprar una taza de los Mr. Wonderful para comprobar si es verdad o no que tiene super poderes, y a ver si así solventamos este problema 😉

Y por hoy ya me despido, siento que este post sea tan breve, pero me espera otro café, una tostada y un zumo de naranja para cargar pilas. Después me sentaré en mi mesa de trabajo, abriré el pc, pondré buena musiquita de fondo y gritaré YES I CAN y me cargaré de un plumazo la lista de tareas de hoy.

I can

 

Feliz viernes y feliz fin de semana Desde El Probador