100% Óliver; conversaciones con mi hijo (Parte I)

Foto: Carlos Garralaga

Tengo conversaciones con mi hijo Óliver que hacen que muera de risa. Salidas que tiene que me pregunto que le pasará por su cabecita para que llegue a esas conclusiones, ideas o conceptos que tiene sobre algo.

Cuando intento recordarlas para contarlas a mi marido, en muchas ocasiones se me han olvidado o no recuerdo muy bien cómo empezó la conversación. Por eso he pensado en escribirlas aquí para que se mantengan en el tiempo y para reírme contigo. Porque si tienes un hijo de cuatro, cinco o seis años estoy segura que estarás pasando por estos momentos.

La semana pasada Óliver me explicó…

Óliver: mamá, cuando sea mayor no quiero tener hijos
Yo: ¿ah no? y eso ¿por qué?
Óliver: mamá porque los hijos la lían parda. Los niños y las niñas, todos los hijos la lían parda.
Yo: entonces tú también la lías parda porque tú eres hijo mío.
Oliver: ¿yo? (cara dubitativa...) bueno un poco si. Pero no quiero tener hijos.

No se cómo ha llegado a esa conclusión suya. La expresión de la lías parda se la digo yo cuando pone su habitación patas arriba. Espero que, con los años, cambie de opinión porque tener hijos es algo precioso. Sin embargo él, ahora, no lo ve así.Otra historia que me contó la semana pasada cuando llego del cole fue:

Óliver: Mamá, por favor, no me lleves nunca a misa.
Yo, extrañada porque jamás hemos ido a misa, nunca le he llevado a una iglesia, ni sabe lo que es una monja le pregunto: ¿Por qué Óliver?
Óliver: Por que no quiero estar de pie tres horas escuchando a un señor hablar. Te lo digo claro mamá ¡No quiero ir nunca a misa!
Yo: Ok Óliver, no iremos a misa.
Óliver: Gracias mamá.

Ni idea de donde se ha sacado que misa es estar de pie tres horas escuchando a un señor. Una vez me preguntó que era un cura y que se hacía en una iglesia. Yo le expliqué que un cura es un señor que cuenta historias dentro de la iglesia. Lo de tres horas y de pie…será una conclusión a la que ha llegado él.

Es increíble como ahora, con sus amigos del colegio, se cuentan la visión de las cosas. Y como llega a casa y me explica que Fulanito dice o Menganito hace. Y de todas esas historias que intercambia con sus compañeros, él saca sus versiones y sus conclusiones. También influye lo que nos oye hablar en casa, o a sus abuelos o su primo.

Es increíble, también, ver cómo crece y razona y que ya es un pequeño hombrecito con sus ideas. En este caso de la misa o de tener hijos.

¿Y tú?, ¿tienes hijos y también te cuentan sus historias que te hacen reír o te dejan ojiplática?

Feliz miércoles desde Delp

More about Pat

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *