Diario

17.12.1981

Ya he pasado la línea de los veinti … y he entrado en los treinta. Meses antes me lo tomé un poco a drama, pero porque estaba acostumbrada a que la vida es una cuenta atrás. Iba cumpliendo años y parecía que se me acaba el tiempo para hacer todas las cosas que quiero hacer en la vida. Pensaba que ya no tenía edad para según qué, o la dichosa frase “se te pasa el arroz”. Y no es que ya no tenga edad para según que, si no que ya hay cosas que hacía con veinti-algo que ya no me apetece hacer con treinta, como salir hasta las 7 de la mañana (sólo en casos execpcionalisimos), coger una borrachera de esas que terminas vomitando por las esquinas (aunque puede que alguna noche se me vaya la mano) y tonterías las justas. Pero no porque ya tenga treinta, si no porque simplemente es eso; no me apetece.

Cumplir treinta … esta nueva etapa no me la he querido tomar como cuenta atrás, no he querido pensar en .. ya es demasiado tarde para hacer esto o lo otro, si no pensar que quizá es mejor que lo haga con treinta que con veinte, tengo más cabeza, más experiencia a mis espaldas, más sentido común, y eso juega a mi favor a la hora de poner en marcha todas esas cosas que no he hecho hasta ahora pero que quiero hacer.

Es mejor pensar en lo que comienza, que en lo que dejo atrás, mirar hacia adelante y aún echando un vistacillo a lo que he hecho hasta ahora puedo decir que en mis veinte:

Me compré un piso con mi marido, que aunque nos ha dado muchos quebraderos de cabeza y no es la casa de nuestros sueños. Nos da cobijo, y la intentamos tener de la mejor forma posible y donde nuestro hijo se sienta feliz.

Con veintiséis años perdí a mi mejor amiga. Un dolor grande, muy grande. Una escena de esas que crees que sólo ves en películas pero que resulta que sí, puede pasar en la vida real. Pero eso me sirvió para reforzar la amistad y mantener cerca a mi otra mejor amiga.

A los veintisiete fui mamá, la mejor experiencia de mi vida, el mejor día de mi vida. Y lo mejor es que pude hacerlo con mi marido pegado a mí en todo momento.

Con veintinueve años me casé, una boda muy íntima, muy sencilla pero la que nosotros queríamos.

No he viajado tanto como hubiera querido, pero estuve en Madrid con mi marido y mi hijo, después con mis amigas, nuestra luna de miel fue en Tarifa , y me he dejado caer por Gibraltar, Barcelona, Murcia, Sevilla. No está mal!

He tenido (y tengo) salud, ningún problema grave referente a este tema, sólo una alergia que no saben a qué, pero que puedo llevar bien siempre que lleve dos paquetes de kleenex en el bolso Guiño

Encontré un trabajo, que teniendo claro que no es el de mi vida ni a lo que me quiero dedicar el resto de los años, es un trabajo.

Y lo mejor de todos estos años, y los que me quedan, es que en ningún momento he dejado de soñar. En ningún momento he creído tirar la toalla y conformarme. Si que cada vez que me propongo un cambio importante lo hago más despacito, con cautela, sopesando los pros y los contras. Eligiendo bien el momento. Algunas cosas me han venido solas, tenía que ser así y lo fue, y lo asumí, lo mastique y me lo tragué. en otras quiero ir poco a poco, ya no es lanzarme a la piscina a ver que pasa … sobre todo desde que nació nuestro hijo. Entonces me lo pienso más. Pero no lo rechazo, no me resigno, no me paro en esa parte del camino si se que quiero llegar hasta el final. Y aunque con veinte lo podría hacer sin cansarme tanto y del tirón, con treinta lo puedo hacer disfrutando del camino, apreciando cada casa que me encuentre, cada árbol que se cruce, cada nube que aparezca … lo valoro todo, lo miro, lo toco, lo escucho … porque todo es importante en ese camino, todo tiene un sentido, está ahí por y para algo. Así que comienzo a ver que lo quiero, que lo aprecio, comienzo a cuidarlo, a respetarlo, hacerle caso. Es mi camino.

summer2

4 Comments

  1. Sandra

    diciembre 18, 2011 at 16:56

    Yo también escogí un largo camino y aparentemente sola, hasta que fui encontrando en cada parada personas que te ayudan y finalmente se quedan contigo.En el recorrido que emprendí junto a mi marido se juntaron mis hijos en poco tiempo; pasas momentos difíciles,sin más familia que la que formas en tu casa, pero yo lo elegí y asumo las consecuencias, pensando sobre todo en estos días a las personas que dejé, pero espero, en algún momento de nuestra vida, encontrarnos en alguna posada de este largo y tranquilo camino.

    1. desdelprobador

      diciembre 19, 2011 at 17:28

      Por supuesto que nos encontraremos hermanita, y no sólo una vez, sino muchas!!!

  2. Virginia

    diciembre 27, 2011 at 21:31

    Bello lugar. Bella manera de contar tu nuevos y estrenados años. Gracias por esa tonelada de sinceridad, Ha sido precioso leerlo y sentirlo. Me quedo con lo que dices en tu conclusión :Así que comienzo a ver que lo quiero, que lo aprecio, comienzo a cuidarlo, a respetarlo, hacerle caso.
    Respetarlo y hacerle caso.
    Bravo por ello.

    Muak¡

    1. desdelprobador

      diciembre 27, 2011 at 23:32

      Muchas Gracias Virginia por tu precioso comentario, es un gran halago!
      Y Bienvenida a Desde el Probador!

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